Los imanes de alnico, compuestos principalmente de aluminio (Al), níquel (Ni), cobalto (Co) y hierro (Fe), con adiciones ocasionales de oligoelementos como cobre (Cu) y titanio (Ti), han sido un pilar fundamental de la tecnología magnética desde su desarrollo a principios del siglo XX. A pesar de la aparición de imanes avanzados de tierras raras como el neodimio-hierro-boro (NdFeB) y el samario-cobalto (SmCo), los imanes de alnico siguen ocupando un lugar destacado en aplicaciones industriales y de consumo debido a su excepcional estabilidad térmica, resistencia a la corrosión y propiedades magnéticas específicas. Este artículo explora las principales ventajas de los imanes de alnico e identifica situaciones en las que siguen siendo insustituibles por otros imanes permanentes.